Nueva vida a una vieja amiga

Porque ¡no solo de costura de indumentaria vive esta emprendedora! 😜 Cada tanto (muuuuy cada tanto), vuelvo a mi viejo amor: la tapicería.

Debo comenzar este posteo pidiendo disculpas: he fallado a mi misión de blogger y no saqué fotos de la previa 🫣 ¡qué papelón!

Pero tengo una casi previa para mostrarles el estado en el que estaba la banqueta multiuso que me acompaña desde… toda la vida y antes. Esta banqueta es una de las tantas paqueterías que heredé de mis tías bisabuelas. Portuguesa, de principios del siglo XX, vivió en casa de mis abuelos, luego de mis padres y después en la mía. Estuvo tapizada en cuero, cuerina, brocato y hasta en pelo animal print 🐯(cuando estuvo a cargo de mi mamá que siempre fue una moderna con glamour).

En casa tuvo que soportar muchas piernas y pies apoyados, niños, niñas, juegos, gritos de gol, bandejas con comida, líquidos varios y… perros que en sus infancias se dedicaron a mordisquearla toda y gatos que afilaron sus uñas en el tapizado.

Estaba tambaleante, con las patas rajadas y muy venida a menos. Pero una reina es una reina 👸.

Lo primero que hicimos fue quitarle el tapizado y chequear la estructura. Luego, mi pimpollo le restauró las grietas, encoló el marco de las patas y la volvió a pintar con aerosol.

Una vez seca y firme, pasó a mis manos. Lo primero que hice fue cubrirla con la tela elegida para calcular la medida y cortar el sobrante.

Elegí este lino de tapicería maravilloso que encontré en el sitio web de TelaVendo.

Una vez que ubiqué la tela, armé la estructura del patrón plegando, cortando y dando forma con alfileres. Como cuando hago moulage sobre el maniquí, bah.

Tip importante: algo que aprendí sobre tapicería es que todo tiene que estar muy, muy, MUY tirante. Así que a las marcas que puse con alfileres, le dibujo la línea de costura más ajustada.

Luego, cosí todo en la máquina con una puntada larga (fácil de modificar y descoser). Una vez armado el «cajón» de tela, probé cómo calzaba en el mueble e hice los ajustes necesarios. Cuando ya estuve super segura de que todo calzaba perfecto, cosí con una puntada más corta y con muuuuuuy buenos remates al final de cada costura.

Lista la parte de costura, ahora viene el tironeo. Ubiqué el tapizado, dando «masajes» con la parte curva de mi mano (el hueco entre el pulgar y el índice) para asegurarme de que la cobertura de tela se adapte bien y tome la forma final.

Con esos mismos movimientos, fui acompañando con las manos la tela hasta el borde y fijé con grampas en todo el contorno. Siempre repito el mismo proceso: primero grampas en el centro de cada lado, luego en todas las caras y por último las esquinas. Hago fuerza y estiro lo máximo que de la tela hasta poner la grampa.

Yo uso esta una belleza que me regaló mi marido para un aniversario: esta engrampadora neumática (la conecto a un compresor de aire), pero este trabajo se puede realizar con cualquier engrampadora manual.

Sí, leyeron bien. Me la regaló para un aniversario de casados. Porque el hombre me conoce: si mi hubiera regalado un anillo de Tiffany, no hubiera estado tan feliz.

Cuando ya estuvo listo todo el engrampado, corté una cinta con la misma tela que me sobró y la planché doblándola en 3.

Fijé la cinta tapando todo el contorno con grampas cada 10 ó 15 cm. Pero ¡atención! pongo las grampas disparando a distancia para que queden puestas un poco flojas.

Una vez que fijé toda la cinta, comencé a tapar todo el contorno con tachas. Uso las tachas comunes y corrientes que se consiguen en cualquier ferretería. Marco la ubicación con la punta de la tacha, sosteniendo con los dedos y voy dando golpecitos bien suaves con un martillo pequeño. Tomo el martillo bien cerca de la empuñadura, para que no rebote.

Una vez que siento que la tacha está clavada, tomo el martillo por el mango y le pego con seguridad hasta que la tacha quede bien clavada.

Y así repito por toooooodo el contorno. Hasta que queda así de fantástica.

Por último, cerré todo el interior con una capa de fliselina negra. Esto no se hace por una cuestión de estética sino más bien de limpieza. Los muebles tapizados que tienen madera (sobre todos los antiguos) suelen perder polvo y restos del mismo relleno con el uso. El cierre con tela es para que todo quede dentro del mueble.

Aquí también fijé con grampas del mismo modo que en el resto del mueble: primero los costados, luego los extremos, por último las esquinas.

¡Y listo! Mi amiga volvió a la vida por vez número…. ya perdí la cuenta.

Y es la nueva pieza estrella en nuestro living familiar. ¿Qué les parece?

Si nunca hicieron este tipo de trabajos, les recomiendo que prueben. Es un consejo terapéutico: la costura aplicada a decoración es fácil y relajante y la mezcla de martillazos, fuerza, disparos de grampas y cemento de contacto… es un ejercicio interesante.

¡Gracias como siempre por acompañarme! Les dejo un beso enorme 😘😘😘

  1. Me encantó ❤️ Es tan lindo saber hacer un poquito de todo y como te comenté una vez, lo que es reciclaje y carpintería, me encanta y mí gran amor la costura. Ya ahora, por vos, el pratronaje 🤗 papel, fibra, lápiz, reglas, tijeras y demás 🤭ahora tengo un ratito y me pongo a hacer en patrón, para repetir a aprender. Gracias por compartir tu saber. 🤭

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